Llevaba varias semanas en Dinamarca, y cuando se presentó la oportunidad de entrevistar a Stine Bosse, no dudé en aceptar. Ella representa el ideal sobre el éxito profesional: una mujer de negocios danesa que subió los escalones por 16 años hasta ocupar el puesto de CEO en una de las grandes compañías de seguros de los países nórdicos. Ha sido dos veces nombrada una de las mujeres de negocios más influyentes del mundo por el Financial Times. Es autora del libro “The Boss” y al día de hoy, trabaja tiempo completo como miembro de Juntas Directivas de prestigiosas empresas internacionales. Su camino al éxito han venido con muchos retos a nivel profesional y personal: desde ser una de las pocas mujeres al mando de una organización con más de 4,000 puestos de trabajo, hasta estar en la cúspide de su carrera y ser diagnosticada de cáncer. Sin embargo nada se compara con la experiencia vivida al inicio de su vida profesional:

Si mirabas adentro de mí, podías ver a una persona de 40 años y tenía 29.

Estábamos sentadas en su terraza, acompañada por una taza de té, sus dos perros y con una hermosa vista al mar. En ese momento me contó cómo su madre cometió suicidio cuando ella tenía 27 años y dos hijos pequeños. De más está mencionar que fue el momento más difícil de su vida, pero también el momento en donde creció más como persona. Después de la muerte de su madre, Stine se permitió buscar ayuda, y trabajar con su dolor de una manera profunda para crecer y aprender como persona. 

Ahora que miro hacia atrás, puedo decirte que este momento fue clave para poder lograr mi primer rol de liderazgo en una empresa a los 29 años, porque en cierta manera, un líder también debe ser una persona madura, que puede venir a mostrar que la vida no es perfecta y que está bien aprender de los errores.” 

Al hablar de su camino al éxito, Stine me comenta que parte del legado de su padre y madre fue que nunca se preocuparon por su condición de mujer y siempre le hicieron creer que podía lograr todo lo que me propusiera. Esto fue algo que le ayudó por muchos años a subir la escalera corporativa.

Sin embargo al asumir su primer puesto de liderazgo, se dio cuenta, por primera vez en su vida, en el hecho de ser mujer: “Recuerdo como una colega (con 10 años más de experiencia que ella) me aconsejó nunca hablar del liderazgo femenino, no relacionarme con el tema, solamente trabajar duro y ser exitosa. Y eso fue exactamente lo que hice: durante años hice mi trabajo, me convertí en el CEO de la compañía, listé la compañía en la bolsa, y llegué a ser nombrada como una de las mujeres más influyentes del mundo, según el Financial Times.

Y éste éxito vino con nuevos retos. Al ser nombrada como una de las mujeres más influyentes del mundo, Stine fue fuertemente criticada por no hablar sobre el liderazgo femenino. “Criticada si lo haces, criticada si no lo haces” contesta, recordando el consejo que en aquel entonces le dio su colega. Pero ese momento le ayudó a darse cuenta de la importancia de alzar la voz y apoyar a otras mujeres a hacer lo mismo, y una vez lo hizo nunca vio para atrás. 

Una vez alcé mi voz y empecé a hablar de estos temas, nunca me bajé del barco. Y cada vez que el tema sale a luz, cada vez que hay un punto de vista distinto, los medios de comunicación me llaman. Lo cual francamente es deprimente, porque aparte de mi, solamente hay otra mujer en un puesto de CEO de una compañía grande. 

Por eso te digo: No creas que porque vivimos en un país del primer mundo no sufrimos de los mismos prejuicios que todas las profesionales sufren, nosotras también tenemos que navegar en un mundo de hombres.

Y en este mundo de hombres, debemos de entender que tenemos la ventaja de ser un recurso escaso. La experiencia de Stine es que los hombres y las mujeres trabajando en conjunto tienen una ventaja competitiva para muchas empresas. Traer distintos puntos de vista a la mesa hace una diferencia. Aunque esta no es la situación actual que estamos viviendo, es una tendencia.

Usualmente me etiquetaban como alguien “suave” cuando hablaba de mi gente, pero cuando miraban que también ejecutaba y podía tomar decisiones difíciles, los confundía. Y esto es algo que debemos de superar. Al tener a más mujeres en puestos de liderazgo, los hombres aprenderán a interpretar estas señales de liderazgo. Nosotras hemos logrado leer y entender a los hombres en el contexto profesional y de liderazgo, y es momento que ellos también lo entiendan y valoren.

A lo largo de su carrera Stine ha visto cómo las mujeres somos muy buenas en leer  “señales escondidas” de la cultura en las organizaciones y recuerda cómo en sus primeros años siendo CEO, enfrentó lo que ella llama “globos de prueba”, que son situaciones en donde los líderes deben sentar precedentes en la cultura. 

Un “globo de prueba” que Stine enfrentó fueron las fiesta con los altos ejecutivos de la compañía: “La fiesta para nuestro equipo de alto ejecutivos era un evento temido para todos en la compañía. Lo temían porque todos, especialmente los hombres, competían. La dinámica era la siguiente: una cena formal con opera y piano, en donde francamente todos estaban aburridos. Después de la cena, podía observar como todos los hombres iban al bar a cuidar de sus carreras y como todas las mujeres se sentaban deprimidas, queriendo irse a casa. Y era algo que yo quería cambiar de una manera dramática. 

 Así que cambié la dinámica por completo con actividades y talleres en donde compartíamos temas en común, que nos permitía interactuar entre todos (hombres y mujeres) de igual manera. Por supuesto que teníamos una cena (sin ópera ni piano), y un poco de baile. Pero esta decisión, tuvo un impacto en la organización de una manera positiva y envió una mensaje de inclusión y trabajo en equipo, lejos de la cultura de rivalidad y competencia.

Y son estás pruebas las que hacen una diferencia en la cultura, y es en este momento en donde no debemos de comprometer nuestros valores, y debemos de comprometernos a enviar un mensaje claro a la organización. Debemos de entender que las organizaciones leen estas decisiones de una manera rápida.

Stine plantea que el miedo de tener más mujeres en puestos de liderazgo, es que el juego puede cambiar, y que el éxito puede ser menos predecible, obligando a muchos a aprender nuevas estrategias y nuevos métodos para lograr el éxito: “A lo largo de los años he aprendido que los hombres tienen más miedo a mujeres poderosas que a hombres poderosos…probablemente porque no siempre saben cómo leernos, y esto los confunde, y toda confusión causa miedo. Somos más indirectas en muchas maneras y aún así (y esto es lo que los confunde) somos más duras porque cuando hablamos de hacer las cosas, las hacemos sin darle mucha vuelta y ellos no saben cómo interpretar este tipo de liderazgo.” 

Por otra parte Stine menciona lo importante que es permitirnos aprender del liderazgo masculino, en especial en el tema de ejecución: “Todas las mujeres que he conocido a lo largo de mi carrera, siempre han querido hacer el 120% de absolutamente todo. Los hombres pueden estar tranquilos con hacer un 60%. Es por eso que si soltamos un poco y hacemos un 80% todavía vamos a estar arriba del promedio y tendremos una vida más plena. Cuando me di cuenta de esto pude ver mi carrera como una opción viable.

Por eso el mejor consejo que puedo darle a las mujeres es deja ir ese perfeccionismo, siempre asegúrate de ir preparada y deja ir esas ganas de hacer absolutamente todo. Habla del tema con otras mujeres, sé honesta, y sobre todo date permiso de no ser perfecta, y celébralo. 

En lugar de castigarte por lo que no cumpliste, acéptalo, y pon en la mesa las cosas buenas que tienes. La muerte de mi madre, que fue una madre fantástica y a quién todavía la extraño mucho, me ayudó a construir a la mejor versión de mi. Y eso es lo que puedo decirte. La vida no es perfecta y hay que celebrarla.” 

 

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